En el libro “
Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman, el autor describe que el desarrollo de la empatía implica la capacidad de percibir y comprender las emociones de los demás, no es simplemente ponerse en el lugar del otro, sino también aprender a leer señales que describen emociones por ejemplo: el tono de voz, gestos, silencios. Señala que en un momento de conflicto esta habilidad evita que demos respuestas por impulso, ya que cuando somos simpáticos podemos reconocer lo que otra persona está sintiendo( frustración, miedo, enojo, tristeza) y nos ayuda a responder con mayor empatía, sensibilidad en lugar de optar por tener una reacción a la defensiva.
En cuanto a las habilidades sociales Goleman describe que es importante mantener una comunicación abierta y aprender a escuchar a los demás. Es muy importante aprender a regular las emociones y aprender a resolver conflictos. Esto permite gestionar una interacción constructiva, además qué ayudan a que se expresen mejor los desacuerdos sin dañar las relaciones interpersonales, manejar las tensiones sin escalar a conflictos y ayuda a buscar soluciones.
Cuándo combinamos estados habilidades, según Goleman, las habilidades racionales se fortalecen porque ayudan a equilibrar a las personas en aspectos claves, como ayudar a defender su punto de vista y mantener la conexión emocional con el otro, además que en situaciones de conflicto ayuda a mejorar la posición ante comportamientos como:
Aprender a escuchar antes de dar una respuesta, validar las emociones del otro, aunque no compartamos su pensamiento, ayuda a evitar ataques interpersonales y fortalece el enfoque en el problema y no en la persona.
Goleman, enfatiza que las relaciónes se pueden deteriorar no por el conflicto en sí, sino por la incapacidad del manejo emocional. Es por eso que la empatía es tan importante porque actúa como un puente emocional, mientras que las habilidades sociales son herramientas prácticas para ayudar en el proceso del puente emocional.
Aplicar estas habilidades en mi vida personal y ministerial es un reto bastante grande. Somos muy dados alejarnos llevar por nuestras emociones según el momento que estamos viviendo la situación por la que estemos pasando, pero con la madurez que nos dan los años y la relación que tengamos con el señor y la madurez también espiritual nos va a ayudar a qué día con día cambiemos nuestras actitudes y mejoremos nuestros comportamientos. De jóvenes éramos más impulsivos. Pensábamos que todo era más fácil y actuamos sin pensar. Pienso que ya con los años y la experiencia. Ahora pensamos mejor las cosas antes de actuar, incluyendo lo que hablamos lo que pensamos y lo que le decimos a los demás, en pocas palabras, la madurez espiritual y de los años nos va ayudando a que las habilidades las vayamos puliendo y mejorando.
Ejemplos concretos en mi familia, antes puedo decir que hablabas sin pensar y no me importaba si pudiera ofender a los demás con lo que dijera hoy en día pienso mucho lo que voy a decir precisamente para no dañarle el corazón a ninguna persona y para que mis palabras sean sabias, sean de edificación para los demás y no piedra de tropiezo. Creo que se ha sido uno de mis grandes retos con el pasar de los años, puedo decir, hasta ahora que me siento orgullosa, no logros que he obtenido con el reto, porque sé que hay fruto de mis palabras, no solamente con mi familia, sino también con hermanos en la fe.
Goleman, D.
Inteligencia Emocional. Por qué es más importante que el coeficiente intelectual. ( Penguin Random House, 2019)