1. ¿Por qué son relevantes los objetivos de tarea y de proceso y cómo influyen en las dinámicas del equipo?
En el enfoque de Shapiro, un equipo no funciona adecuadamente si solo sabe qué debe lograr, pero no tiene claro cómo va a trabajar para lograrlo. Por eso, la autora subraya la importancia de definir tanto los objetivos de tarea como los objetivos de proceso, ya que juntos construyen la base del desempeño del equipo.
Los objetivos de tarea establecen los resultados concretos que el equipo debe alcanzar. Dan dirección, enfocan los esfuerzos y ayudan a que todos comprendan cuál es el propósito común. Cuando estos objetivos están bien definidos, el equipo puede priorizar mejor, coordinar su trabajo y evaluar si está avanzando en la dirección correcta. En ausencia de ellos, suelen aparecer la desorganización, la duplicación de esfuerzos y desacuerdos sobre lo que realmente importa.
Los objetivos de proceso, en cambio, se relacionan con la manera en que el equipo interactúa y colabora. Incluyen acuerdos sobre comunicación, toma de decisiones, manejo de desacuerdos y coordinación del trabajo. Estos objetivos son determinantes para la dinámica interna, ya que establecen expectativas claras sobre el comportamiento y promueven un clima de confianza y cooperación. Sin este marco, incluso equipos con metas claras pueden verse afectados por conflictos, malentendidos o estilos de trabajo incompatibles.
En conjunto, ambos tipos de objetivos fortalecen la dinámica del equipo porque integran resultados y relaciones. Shapiro enfatiza que los equipos más efectivos son aquellos que cuidan tanto el logro de las metas como la forma en que las personas trabajan juntas.
2. ¿Qué relevancia tiene para la organización que las personas entiendan cuáles son sus funciones?
Para la organización, que cada persona tenga claridad sobre su función es esencial para asegurar un funcionamiento eficiente y coordinado. Shapiro plantea que definir los roles va más allá de repartir tareas: implica aclarar responsabilidades, niveles de autoridad y expectativas dentro del equipo.
Cuando las funciones están claramente establecidas, se minimizan los conflictos por superposición de responsabilidades o por tareas que nadie asume. Cada integrante entiende cómo su aporte contribuye al objetivo común, lo que fortalece el compromiso y la responsabilidad individual. Además, esta claridad facilita la toma de decisiones y el trabajo colaborativo, ya que se reconoce quién lidera cada área y cuál es el aporte esperado de cada rol.
Desde una mirada organizacional, la comprensión de las funciones también mejora la coordinación entre equipos, optimiza el uso del talento y reduce la frustración laboral. Shapiro advierte que la ambigüedad en los roles suele generar desgaste, baja productividad y tensiones innecesarias, afectando tanto el desempeño del equipo como la confianza en el liderazgo.
En conclusión, cuando las personas entienden con claridad sus funciones, la organización crea condiciones más sólidas para el trabajo en equipo, el logro de resultados y la sostenibilidad del desempeño a largo plazo.