Me gustaría agregar a la respuesta del hermano Luis la importancia, especialmente en el caso de alguien que está comenzando, de tener un mentor, pastor o líder de quien aprender de cerca. Alguien que le permita observar cómo ministra, poder replicar ese ejemplo y, al mismo tiempo, tener la confianza de hacer preguntas y recibir guía. Asimismo, es clave que este mentor pueda animarlo a seguir creciendo y trabajando en aquellas áreas que aún necesitan desarrollo.
Creo que un muy buen ejemplo de esto es Jesús, quien estuvo muy de cerca con sus doce discípulos, enseñándoles y formándolos antes de enviarlos. De la misma manera, Pablo tuvo a Bernabé, y Timoteo tuvo a Pablo.
Con esto no me refiero a que una persona deba pasar años junto a un mentor antes de comenzar a ministrar, sino más bien recalcar la importancia de contar con alguien cercano durante este proceso, que acompañe, guíe y ayude a crecer de manera saludable y efectiva.
Creo que un muy buen ejemplo de esto es Jesús, quien estuvo muy de cerca con sus doce discípulos, enseñándoles y formándolos antes de enviarlos. De la misma manera, Pablo tuvo a Bernabé, y Timoteo tuvo a Pablo.
Con esto no me refiero a que una persona deba pasar años junto a un mentor antes de comenzar a ministrar, sino más bien recalcar la importancia de contar con alguien cercano durante este proceso, que acompañe, guíe y ayude a crecer de manera saludable y efectiva.