Hermana Natalia, concuerdo con su respuesta, porque muchas veces cuando personas nuevas llegan a la iglesia tratamos de cambiarlas inmediatamente, en lugar de permitir que el Espíritu Santo haga la obra en sus vidas. Con frecuencia olvidamos que ni siquiera nosotros mismos podemos transformarnos por nuestras propias fuerzas, y aun así intentamos cambiar a otros.
Pienso que nuestro llamado como iglesia es amar a las personas, tratarlas con respeto, paciencia y cuidado, acompañándolas en su proceso espiritual. Cuando damos espacio para que Dios obre en el corazón de cada persona, el cambio que ocurre es genuino y duradero, porque proviene del Espíritu Santo y no de presiones humanas.
Muchas gracias por su aporte al foro. Dios la bendiga.
Pienso que nuestro llamado como iglesia es amar a las personas, tratarlas con respeto, paciencia y cuidado, acompañándolas en su proceso espiritual. Cuando damos espacio para que Dios obre en el corazón de cada persona, el cambio que ocurre es genuino y duradero, porque proviene del Espíritu Santo y no de presiones humanas.
Muchas gracias por su aporte al foro. Dios la bendiga.